El día que 300.000 personas vieron un ovni sobre la Plaza Mayor de Valladolid
El 16 de septiembre de 1965, a las cuatro de la tarde, miles de personas que estaban en la Plaza Mayor de Valladolid empezaron a mirar al cielo, alarmadas. Un objeto enorme, de forma triangular y color blanco plateado, permanecía suspendido sobre la ciudad, girando lentamente sobre sí mismo. No fue un susto de unos pocos minutos: el objeto se mantuvo visible durante horas, y no solo desde Valladolid. La noticia llegó a la portada de la prensa nacional, y todavía hoy, el ovni en Valladolid es uno de los episodios más comentados de los misterios de la ciudad.
Una tarde de feria con sorpresa
Aquel 16 de septiembre, Valladolid estaba en plenas fiestas, y la Plaza de Toros celebraba una de las corridas del programa de feria. Mientras el público seguía la corrida, otros muchos vallisoletanos se agolparon en la Plaza Mayor y en los balcones de las casas cercanas, con la mirada puesta en el cielo. Lo que veían era un artefacto de grandes dimensiones, de forma triangular, que se mantenía prácticamente inmóvil en el aire, oscilando levemente como un péndulo.
El objeto no se quedó solo sobre el centro de la ciudad: fue visto también desde localidades como Tudela de Duero, Boecillo, e incluso desde provincias vecinas como Palencia o Segovia. Esa amplitud geográfica es uno de los detalles que más ha alimentado el interés por el caso a lo largo de los años: no se trataba de un fenómeno local y aislado, sino de algo que pudo observarse, de forma simultánea, en un radio bastante amplio de la meseta castellana.
Los testigos que le dieron credibilidad al caso
Lo que distingue a este avistamiento de tantos otros relatos sin fundamento son sus testigos. Uno de ellos fue Heliodoro Carrión, un piloto de aviación civil que en ese momento sobrevolaba la zona de Tordesillas y que, avisado por radio de la presencia del objeto, decidió acercarse para verlo de cerca. Según su propio relato, el artefacto era unas tres veces más grande que un avión comercial, blanco plateado, y giraba lentamente sobre sí mismo; el piloto incluso llegó a observar un avión de línea regular pasando cerca del objeto, lo que le permitió hacerse una idea aproximada de su tamaño real.
El otro testigo de excepción fue el padre Antonio Felices, sacerdote dominico que enseñaba física, química e inglés en un colegio de Valladolid y que tenía un interés personal y muy informado por la astronomía. Avisado por otras personas, salió al patio de su colegio con un telescopio de 180 aumentos y pudo observar con detalle el objeto: un aparato metálico y triangular, con una especie de protuberancia en su parte inferior, que se balanceaba ligeramente. El testimonio de un sacerdote con conocimientos de física y un instrumento óptico de precisión le dio al caso un peso que pocos avistamientos de la época llegaron a tener.
La noticia ocupó la portada de «El Norte de Castilla», el periódico de referencia de la ciudad, y un corresponsal de la revista nacional «Semana», desbordado por la cantidad de llamadas y testimonios, llegó a estimar que hasta 300.000 personas podrían haber sido testigos del fenómeno en distintos puntos de Castilla aquel día.
El ovni en Valladolid: la explicación oficial
Aquí viene la parte menos emocionante, pero más honesta, de la historia: en los días siguientes, el propio «El Norte de Castilla» publicó que la explicación más probable era que se tratara de un globo sonda, uno de esos globos meteorológicos de grandes dimensiones empleados para mediciones atmosféricas, que a cierta distancia y bajo determinada luz puede dar la impresión de un objeto sólido, metálico y de forma indefinida. Es, de hecho, la explicación que sostiene la mayoría de los análisis serios posteriores sobre el caso.
Eso no ha evitado que, durante décadas, el «ovni de Valladolid» siga siendo un tema recurrente en programas y publicaciones especializadas en fenómenos sin explicar, en parte porque la combinación de testigos —un piloto profesional, un sacerdote con telescopio, cientos de miles de personas en varias provincias— resulta más difícil de descartar de un plumazo que la mayoría de avistamientos similares.
El mismo escenario, una historia completamente distinta
Si ya leíste el artículo sobre la Plaza Mayor , sabes que este lugar ya había sido escenario de autos de fe en el siglo XVI. Cuatro siglos después, la misma plaza protagonizó uno de los episodios más comentados de la ufología española. Pocos rincones de una ciudad pueden presumir de acumular historias tan distintas entre sí.
Dónde tomar algo mirando al cielo de la Plaza Mayor
Si quieres revivir la escena, nada mejor que una terraza con vistas a la propia plaza:
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Preguntas frecuentes sobre el ovni de Valladolid de 1965
¿Qué pasó realmente en Valladolid en 1965? El 16 de septiembre de 1965, un objeto triangular de grandes dimensiones fue visto durante horas sobre la ciudad y varias localidades cercanas, con testigos como un piloto de aviación civil y un sacerdote con telescopio.
¿Se explicó alguna vez qué era el objeto? La explicación más extendida y respaldada por la prensa de la época es que se trataba de un globo sonda meteorológico, aunque el caso sigue siendo citado habitualmente en publicaciones sobre fenómenos sin explicar por la calidad de algunos de sus testigos.
¿Cuántas personas vieron el objeto? Se estimó en su momento que hasta 300.000 personas pudieron haberlo observado, el ovni en Valladolid y en localidades de varias provincias cercanas.
¿Quién fue el padre Antonio Felices? Fue un sacerdote dominico, profesor de física y química en un colegio de Valladolid, con un interés personal en la astronomía, que observó el objeto con un telescopio de 180 aumentos y se convirtió en uno de los testigos más citados del caso.
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